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domingo, 18 de octubre de 2015

COMILLAS- COLOMBRES

 Tercera Etapa, 28 km.
Muy cerquita de Comillas, un buen desayuno en un precioso pueblo, San Vicente de la Barquera. La llegada la hacemos atravesando la ría por el Puente de la Maza. Este vado de piedra empezó a construirse a finales del XVI sobre el anterior de madera. En la Guerra Civil quedó bastante maltrecho y se volvió a reconstruir y ensanchar tal como lo vemos hoy. Todo lo que alcanzamos a ver desde allí es precioso.


San Vicente de la Barquera

La Acebosa, Hortigal, Serdío y Pesues, todo en ascenso dsde la salida de San Vicente. Tras dejar estas localidades, ascendemos por un camino que nos lleva en una senda boscosa. Mucha maleza con tramos poco transitables, al final, un descenso vertiginoso hasta la entrada de Unquera. Aquí toca parada para comprar sus famosas "corbatas" un delicioso pastel de hojaldre. 
¡¡Quiet@s, fotoo!!
A falta de dos km, a estas alturas de etapa, ya estamos cansad@s.
Cruzamos el puente sobre la ría de Tina Mayor, donde el Deva da sus últimos coletazos antes de rendirse al mar. De esta manera entramos en Asturias. Se asciende por un camino que pasa junto a una capilla de ánimas donde una inscripción en bronce marca la distancia hasta Santiago: 427 kilómetros. El camino lleva a Colombres.

Dejamos, por tanto, Cantabria y nos dirigimos a Colombres, subida y subida empinada, solo nos mantenía en pie la cercanía del albergue. Al final, la etapa se ha hecho bastante dura. ¡¡Seguimos!!

Uffff, no, no estamos cansad@s, es una pose, jajaja
Capilla de ánimas. A Santiago 427 km
Albergue de Colombres

QUEVEDA- COMILLAS

Segunda Etapa:26,5 Km
El primer pueblo, Santillana del Mar, precioso, todo monumental.
"Podríamos pasarnos todo el día visitando museos y callejeando entre palacios y casonas solariegas, ya que el pueblo bien lo merece. La ausencia, no ya de flechas pintadas, sino también de conchas de piedra obligan a imaginar la marcha"
 De nuevo carretera y más carretera, atravesamos Arroyo, Oreña, San Martín, Novales (famoso por sus plantaciones de naranjos y limoneros que crecen gracias a un microclima especial que se da en esta zona) y llegamos a Cóbreces donde tomamos un espectacular aperitivo con queso de esta tierra.
Nos faltan dos horas de caminata. El pueblo, Comillas está en fiestas, veremos si tenemos donde alojarnos. Toda una aventura !!!!!
Llegamos a Comillas, albergue municipal, pequeño, ocupado, por supuesto. Es lo peor de este precioso camino. Cada vez hay más gente que lo recorre y los albergues, en algunas zonas, inexistentes. Cuando lo hay, demasiado pequeño, lo que nos obliga a quedarnos en un hostal.
El pueblo, muy turístico y en fiestas. Damos una vuelta para tomar unas sidras. Pasamos una bonita tarde y en muy buena compañía (precioso encuentro con Lidia, Luis y sus peques. Sidra con unos buenos pinchos). La noche, regular, muy ruidosa por las fiestas.
¡¡Seguimos!!

1ª ETAPA: SANTANDER - QUEVEDA

Aunque ya fui subiendo a faceboock cada etapa recorrida del Camino del Norte (costa), las paso al blogg, creo que aquí es más fácil localizarlas.
Esta primera etapa, larga por cierto, tenía varias cosas que la hicieron especial, los 26 km, un buen aperitivo para probar fuerzas. No podemos hablar, estando en este camino, de etapas llanas, porque las subidas y bajadas, aunque poco pronunciadas, se suceden casi sin descanso, pero esta etapa en concreto, la pasamos sin grandes complicaciones.
¡¡Vamooos!!
Santa Cruz de Bezama, Poo de Piélagos (una subida en tren, sin tiempo a sentarse, pero nos ahorra 10 km, una sola estación y ya digo, antes de darte cuenta estás en Mogro, donde bajamos), de allí a Requejada, pista y carretera durante varios kilómetros, más carretera y nos lleva a Santillana del Mar, aunque decidimos quedarnos dos o tres km antes, en el albergue Arco Iris.
La mañana, preciosa para caminar, fresquista y con niebla, demasiada carretera pero bien señalizada.
El Albergue,un lugar con hospitaleros diez, súper agradables, muuuy cercanos. Tarde preciosa que aprovechamos para descansar, tomar el sol y jugar al golf (bueno, lo de jugar, es un decir, darle a la bola con el palo, sería más correcto).
En este albergue vimos por primera vez los claveles de aire, colgantes, sin tierra, solo la humedad. A partir de aquí los veríamos por más zonas, no tenían flores, pero imaginar esas bolas colgantes llenas de flores, sería una pasada!!.
¡¡Seguimos!!
Nueva cruzada de vias y más carretera
Llegada a Santander

En el Albergue Arco Iris




domingo, 24 de agosto de 2014

12. NOJA – SANTANDER



Salimos sin prisas, era nuestra última etapa y no dormiríamos en Santander. Lo previsto, coger el autobús a Madrid a la 1. Eso suponía pasar toooda la tarde en Santander. Así que, no madrugamos y tomamos un buen desayuno en el hotel donde nos alojamos en Noja.
Sin flechas amarillas cuesta un poco buscar la salida, pero un amable  señor, que iba dando un paseo mañanero, nos acompañó hasta que nos dejó en el camino correcto. Era cuestión de seguir por él.
La etapa, en principio, no debía presentar problemas en los 20,5 km que teníamos por delante. Al menos eso creíamos. Pero, las subidas y bajadas se sucedían casi sin darnos tregua. De nuevo, vistas preciosas. El rio Campiazo riega los valles, poniendo ante nosotros pequeños barrios con verdes prados, donde las vacas campan a sus anchas. Carretera y pequeños caminos, que suben sin parar, haciendo mella en nuestro ya, cansado cuerpo. 
Los km se suceden, la parada la hacemos en el Camping Los Molinos, un bocadillo de jamón y un café con leche nos sirve para reponer fuerzas y continuar el camino. Nos indican que podíamos coger un atajo, por otra carretera y evitarnos un rodeo, la bajada a Güemes, pero no fue posible, así que, al final nos encontramos siguiendo la tediosa carretera que, por su arcén, nos llevará hasta Galizano. El asfalto y los pies no son muy compatibles, sufren un montón y ansían encontrar algún camino más llevadero. Tenemos la sensación de que los km no pasan, seguramente el cansancio nos juega malas pasadas.  


Acantilados
 Pequeño descanso en Galizano, un plátano y agua. Una conversación en el grupo. Hay que decidirse, si seguir, desde allí por la carretera hasta Santander (unos 7 km) o continuar por otra carretera por Galizano y Loredo hasta llegar a Somo donde cogeríamos “La Pedreña”, el barco que, definitivamente nos dejaría en Santander. Esta opción supone unos 5 km más, la ventaja es que pronto llegaríamos a los acantilados, nada de asfalto ya, las vistas mucho mejores y los pies nos lo agradecerían.
Cuesta decidirse porque ya quieres llegar, pero atrae la opción costera y nos decidimos por ella. Hace sol, pronto vemos la costa, nos cuesta trabajo encontrar el camino que nos acercará a los acantilados, al final lo encontramos, ahora solo seguir por él. El camino de los acantilados es precioso, las vistas inmejorables, el sol haciendo de las suyas, el cansancio…..

¡¡El cansancio no puede con nosotros!!




Dejamos el camino a la altura de unas antenas rojas y blancas. De allí hasta Loredo, atravesar la playa de esta localidad, no fue fácil. Mucho calor, bastante gente y sobre todo el cansancio. Cuando sabes que es tu última etapa, todo parece que se vuelve más pesado, sientes que tienes que dejarlo ya y no quieres. La mente se llena de una y mil cosas, muchas emociones se cruzan, todo termina. 
 Al fin llegamos a Somo, al embarcadero para coger el barco a Santander. Las caras, sentadas en el barco reflejaban todas esas emociones, era alegría por haber cumplido nuestro objetivo y tristeza por el tiempo que tiene que pasar para volver. Porque volveremos donde lo dejamos. 
Señal en la playa


Santander desde el barco
Desembarcamos, foto feliz en Santander. Nos dirigimos al albergue con ánimo d darnos una ducha, dejar la mochila y comer algo. En el albergue no nos ponen ninguna pega. La hospitalera nos dejó un sitio para las mochilas y pudimos ducharnos. Sin descanso buscamos un sitio cerca para comer y dar una pequeña vuelta. Era tarde, un helado, unas miradas y, antes de las 10, hora de cerrar el albergue a por las mochilas. 
Objetivo cumplido. ¡¡Santander!!
La estación de autobuses estaba cerca. Buscamos un sitio para sentarnos y esperar la hora de salida del autobús para Madrid.  El tren nos llevaría hasta Almería y después de una larga noche y un largo día, nos encontraríamos de nuevo en casa.

Cansados. En la estación esperando el autobús

 


Ahora, el otro camino, el peregrino nunca deja de serlo. Hoy, que termino con esta crónica, me acabo de enterar del secreto de la última etapa, hicimos 30 km, en lugar de los 20 que teníamos en nuestras hojas- guía. Al cortar la etapa, cortamos también km sin deber. Esto es así y tan felices.
Un abrazo a tod@s los que nos habéis seguido. Volveremos. ¡¡Buen Camino!!







viernes, 22 de agosto de 2014

11. HAZAS – NOJA



La primera parte comienza como  ya es habitual en este camino, subiendo y bajando. El primer ascenso aunque duro, se hace llevadero.
Sabemos que el perfil de esta etapa nada tiene que ver con los “dientes de sierra” de etapas pasadas, por eso, nuestra marcha es alegre, pronto tendríamos de nuevo la playa.
El camino se va haciendo intransitable por algunos tramos. No vemos las señales. Un grupo de peregrinos alemanes se abre paso entre la maleza….estamos despistados. Alejandra  decide seguir ese mismo camino, nos avisa que hay zarzas y que es difícil volver atrás por los pinchos. Buscamos hasta dar con una pequeña señal, el camino, mal señalizado se vuelve algo más transitable. Llamamos a Alejandra, entretenida con unos potrillos y haciendo fotos. Las vistas desde el alto son espectaculares. Lo más cercano Laredo y al fondo Santoña.  ¡Una gozada!

La bajada tiene tramos muy pronunciados, pero la hacemos bien. Solo la queja de Sebas, ¡¡dichosas ampollas!!, rompe el silencio. Ya estamos en Laredo, seguimos sin ver flechas por esta población y tenemos que preguntar para no perdernos. ¡¡Todo recto!!, un largo paseo que, definitivamente nos acerca a la enorme playa de Laredo. Esta elección es sencilla, continuar por el paseo marítimo o quitar botas y seguir descalzos por la arena de la playa. No hay color, por supuesto. Así que, al agua.
La marea está muy baja, la arena dura y ondulada, pero recorremos los más de 4 km de playa con los pies por la orilla. Cierto, se hace eterna, pero disfrutamos mucho.

¡¡Qué alivio!!

Rumbo a Santoña
Al fin, llegamos a la zona donde se coge el barco hasta Santoña, lugar elegido para hacer nuestra correspondiente parada. El trayecto es corto, pero da tiempo a comprar anchoas.
Para mí, esta etapa tenía algo más, precisamente allí, en Santoña. Allí se iba a producir un bonito reencuentro con Ana, compañera de magisterio en Ávila. No nos habíamos visto desde entonces y de eso pues…hará unos 30 años. Es difícil verse viviendo ella tan al norte y yo tan al sur. Pero…allí estábamos. Fue especial, tomamos café y hablamos un ratito. Pero teníamos que seguir, no acababa aquí nuestra etapa, así que nos despedimos con un fuerte abrazo, no sin antes indicarnos bien la salida...
Con Ana, en Santoña
Casi nos habíamos pasado el desvío de la derecha, un coche nos pita. Era Ana de nuevo. Nos traía bonito del norte y un pastel típico de la zona, ¡¡pero qué guapa, madre, menuda comida nos íbamos a dar entre bonito y anchoas!!.



«El Brusco»

Nos indica el camino correcto, por calle con carril bici y peatonal….por fin vuelven las flechas amarillas. Nos da tranquilidad. Pasamos junto al Centro Penitenciario El Dueso y vamos camino de la playa de Berria. Cuatro km más de playa y, ante nosotros, El Brusco. Su nombre lo dice todo. Una mole de  83 m, con primera subida arenosa, difícil. Después  el estrecho camino entre matorral. Las miradas a la playa se suceden. 



En la cima

Desde lo alto
Playa de Berria
La cantidad de gente en la playa se nos antojan hormiguillas. Arriba, vistas impresionantes, por un lado la playa de Berria y por otro la interminable playa de Trengandín. Al final Noja, nuestro objetivo.
La bajada del Brusco se hace con cuidado para evitar posibles caídas. La playa, con marea muy baja, nos enseña sus innumerables rocas. Es curioso caminar por la playa, de peregrinos, entre la gente tomando el sol y entretenidos en la arena. El caminar se hace pesado, debido al sol y  al cansancio. ¡¡Noja  parece no llegar nunca!!. 
Culazo, bajando El Brusco

 En esta localidad turística 100% no hay albergue de peregrinos, así que, tocaba dormir en hotel, reservado desde hacía más de un mes.  El resto, es sencillo de saber. Comida, descanso, paseo para conocer el lugar, cena  temprana  ¡¡y  a la cama!!.
Plaza de la Villa. Noja
¿Dónde están las rocas de esta mañana?